
Se encuentra coronando el camino del bosque, en una de las zonas más elevadas del pueblo. Como muchas de nuestras construcciones, fue diseñada por Helmut Cabjolsky, uno de los pioneros de La Cumbrecita. Se construyó con materiales de la zona en el año 1967 con el fin de que permanezca abierta a todos los credos. La predominancia de la madera, la arquitectura alpina, los espacios reducidos del templo y el bosque rodeándolo todo, lo convierten en un lugar austero y de un particular encanto. En su interior se encuentra la “Figura de Maria y el Niño”, especialmente talla en la Escuela de Ebanistería de Obermmergan de Baviera – Alemania, para esta capilla.
Situada a un lado del camino que conduce al bosque, en una de las zonas elevadas del pueblo. La Fuente fue diseñada por el Ing. Helmut Cabjolsky y construida en madera de lapacho en el año 1942, como obsequio para el cumpleaños de su padre, el fundador de La Cumbrecita. Posee un cuenco que almacena el agua y está coronada por una campana que se hacia sonar como alarma en caso de incendio o emergencia, alertando a todos los habitantes del pueblo. En otoño, el fondo de árboles que enmarcan la fuente adquieres tonos amarillos que la destacan aun más, haciéndola resaltar en el paisaje.
Se encuentra en uno de los puntos más altos de La Cumbrecita, inmerso, como no podía ser de otra manera, en un añoso bosque. La humilde tranquera que indica el ingreso a este predio, posee una inscripción: “respete la paz de este lugar”. Allí descansa gran parte de la historia y la identidad de nuestro pueblo. Cercada por un pequeño muro de piedras, la última morada de los pioneros de La Cumbrecita inspira una intima sensación de paz, como ningún otro lugar en el pueblo.
Las especies de árboles y plantas que lo rodean van acompañando con diferentes tonos el paso de las estaciones. El otoño es una de las épocas más hermosas en este rincón de La Cumbrecita; un fino manto de hojas doradas cubre todo el suelo, en la entrada, un frondoso árbol derrama su copa roja y la luz se filtra suavemente sobre las cruces, como una caricia, como un homenaje.
El recorrido que nos conduce a la cima del Cerro Wank, comienza en una pequeña pasarela de madera que atraviesa el arroyo Almbach, frente a la tradicional confitería Liesbeth. Desde allí el sendero comienza a trepar por el corazón de un frondoso bosque. A medida que va ganado altura, la vegetación se vuelve cada vez más escaza y comienzan a verse desde lo alto los diferentes rincones del pueblo.
Luego de un empinado trekking, desde la cima Cerro Wank, a 1715 msnm, se podrá apreciar todo el entorno que rodea a La Cumbrecita, el contorno de las sierras grandes, las grandes extensiones de bosque y los diferentes puntos del Valle de Calamuchita.
Uno de los puntos más representativos de nuestro pueblo, donde la naturaleza que nos rodea se manifiesta en todo su esplendor.
El arroyo Almbach se abre paso en medio de una gran quebrada y produce este espectacular salto de agua de 14mts de altura, que se precipita sobre una olla de unos 5mts de profundidad. La abundante vegetación que la rodea y las grandes rocas que salen del arroyo forman un lugar ideal para sentarse a descansar y contemplar el entorno.
El acceso a La Cascada se realiza a través de una caminata de unos 15 min por un sendero que trepa la sierra y permite ver hermosos paisajes.
Uno de los rincones más visitados del arroyo Almbach. Se encuentra en uno de los extremos del pueblo y es uno de los balnearios predilectos durante los días de verano. El cauce de agua que baja de la sierra, va generando a su paso lugares únicos desde donde disfrutar la naturaleza en estado puro. La Olla es uno de estos lugares. En medio de un frondoso bosque de coníferas se encuentra este salto de agua que se desliza por las rocas y cae en una profunda pileta natural de más de 6mts de profundidad.
Está ubicada en el centro geográfico de La Cumbrecita, en la bifurcación principal del camino interno. De dimensiones muy reducidas para ser una plaza convencional y un poco elevada del nivel de la calle, este rincón del pueblo fue construido por Don Julio Diesemberg (inmigrante alemán). Cuenta con un tablero de ajedrez construido en el piso y unos bancos de piedra desde donde jugar. Todas las piezas que componen este gran ajedrez fueron elaboradas en hierro y hojalata.
Varios metros más adelante se encuentra la irregular Plaza de los Pioneros. Poblada de árboles y cercada con madera, esta plaza fue construida en homenaje a los primeros pobladores de La Cumbrecita. Cruzando por ella, puede unir el camino alto del bosque con el camino bajo, sin necesidad de alargar el recorrido por las calles.
En una de las zonas altas de nuestro pueblo se encuentra esta original construcción ideada por Erwing Müller, a principios de la década del 40.
Fue realizada con sus manos junto al lugareño Don Rito Merlo y se caracteriza por los símbolos y escudos grabados en la madera de su amoblamiento y en la piedra de sus paredes. Erwing Müller vivió sólo en él castillo durante un tiempo. Por medio de un sistema de códigos comunicaba su estado de salud a los vecinos. En un mástil ubicaba una bandera de color verde cuando se encontraba de humor y bien de salud.
La bandera roja significaba que su salud no andaba bien y era propicio para recibir visitas y asistencia de sus vecinos y amigos.
Uno de nuestro paisajes más emblemáticos. El escenario original de La Cumbrecita antes de que los pioneros, a fuerza de trabajo incasable, construyeran nuestro pueblo. La Pampita es una inmensidad casi sin vegetación alguna. Sólo el cielo y la montaña, el paisaje de la zona en estado puro. La hierba serrana cubre esa gran superficie de la que emergen grandes rocas. Saliendo del pueblo hacia la ruta, luego de unos 900 metros de caminata se llega a esta amplia llanura muchas veces poblada de tropillas de caballos y rebaños de ovejas. Desde allí se obtienen hermosas vistas de los pinares de la zona y de la imponente mole de roca de Sierras Grandes.
Uno de los bosques que componen la gran forestación en la que nuestro pueblo está inmerso. Para llegar a él, es necesario cruzar el arroyo Almbach por un pequeño puente de madera y bordear la tradicional Confitería Liesbeth. Ascendiendo lentamente a la sierra se llega a este hermoso bosque de abedules, uno de los más importantes de toda la región. Durante la primavera y el verano, el abedul se distingue del resto las especies por el color plateado de sus ramas y el verde intenso de sus hojas. Pero es en el otoño cuando más deslumbra este bosque, por la increíble variedad de colores que va adquiriendo el follaje con el paso de los días.